Science Circus

Ciencia «cercana», al alcance de todos y no sólo «divertida» y «amena». Ésta es la premisa con la que la joven empresaria Raquel Ibáñez Peral (Valladolid, 1978) ha conquistado el Premio Joven Iniciativa Empresarial por su proyecto Science Circus, una plataforma concebida para acercar el mundo de la ciencia al gran público.

Science Circus

Ciencia «cercana», al alcance de todos y no sólo «divertida» y «amena». Ésta es la premisa con la que la joven empresaria Raquel Ibáñez Peral (Valladolid, 1978) ha conquistado el Premio Joven Iniciativa Empresarial por su proyecto Science Circus, una plataforma concebida para acercar el mundo de la ciencia al gran público.

Ciencia «cercana», al alcance de todos y no sólo «divertida» y «amena». Ésta es la premisa con la que la joven empresaria Raquel Ibáñez Peral (Valladolid, 1978) ha conquistado el Premio Joven Iniciativa Empresarial por su proyecto Science Circus, una plataforma concebida para acercar el mundo de la ciencia al gran público.

El proyecto de divulgación científica y tecnológica propone, según la galardonada, doctora en Biología Molecular por la australiana Mac Querie University, que se profundice en los entresijos de la ciencia y lograr atraer «a la gente de a pie» hasta un mundo desconocido para el gran público. «Si ni siquiera nuestros padres saben muy bien a qué nos dedicamos», reconoce la científica. El proyecto se gestó en Australia, país en el que residió un tiempo tras su «peregrinar» por el mundo después de cursar Biología en la Universidad de Navarra.

«La idea de Science Circus salió con los amigos, de cañas, una vez que terminé el doctorado. Pese a que lo que quiero desarrollar en Valladolid es idea mía, no puedo negar que detrás hay un equipo multidisciplinar de doctores, compañeros de estudios, que ahora se han convertido en mis asesores, ya que aportan ideas sobre cómo se va a enfocar este proyecto empresarial», reconoce Ibáñez, quien en principio pensó en montar Science Circus en Australia, pero después descubrió que Valladolid es una ciudad con «muchísimas posibilidades». «Además, este proyecto ayudará a mejorar la visión que se tiene de la ciudad, gracias a este factor novedoso de ciencia y tecnología», apostilla.

Raquel Ibáñez llegó de Australia hace un año, y en estos doce meses ha tenido tiempo para diseñar una iniciativa que le permitirá dar trabajo a 17 personas, ya que «existe un nicho de mercado muy importante dentro de la divulgación de la ciencia y la tecnología». Tal y como nos comenta el Presidente de SECOT Valladolid, esta emprendedora se puso en contacto con SECOT con un proyecto de empresa tan bien definido y con una idea tan clara de lo que quería desarrollar, que, aún teniendo en cuenta lo innovadora que era la idea que se presentaba, suponía un reto personal y profesional que les entusiasmó desde el primer momento.

El premio es el empuje definitivo para poner en marcha este proyecto científico, al que de momento le falta la financiación necesaria, pero que cuando ésta llegue se prevé que abrirá sus puertas en la ciudad para el próximo verano. «Si me han dado el premio, alguien más debe de pensar que la idea es buena… Yo no tenía formación empresarial, así que hice uno de los cursos CREA con base tecnológica del Ayuntamiento y así diseñé el plan de empresa, la viabilidad, etc.», afirma.

La experiencia circense se centrará en un conjunto de charlas y espectáculos que estarán apoyados por el uso de las nuevas tecnologías para «fascinar» a la gente. «Mis colaboradores no me permiten contar nada sobre los experimentos que se van a desarrollar. Como los buenos magos no se debe desvelar el truco», reconoce, aunque sí confirma que antes de inaugurar Science Circus se realizarán diversas visitas lúdicas a centros educativos para acercar el mundo de la ciencia a los jóvenes. Quizá así se estimule su curiosidad y se haga cantera.